DeTeatro. PROCESOS. Paso 16. Que cuenta de los avances incluso cabeza abajo y de las cabezas que siguen avanzando.

Cada vez un poquito más cerca. Y cada vez haciendo más nuestro el nuevo espacio. El miércoles tuvimos un ensayo mágico. El nuevo lugar se hacía, de golpe, más pequeño, un poquito más pequeño, y un poquito más nuestro, y un poquito más suyo, y más suyo… y sí, apareció…

Primero se asomó tímidamente. No, miento. Nunca se asoma tímidamente, se asoma descaradamente, se asoma para hacerme ver que ha llegado pero que eso no significa que esté en el escenario.. – eh, tú, aquí estoy, y ahora qué…!!??  y mientras, Clara, suelta una canción que se hace enseguida con todo el espacio (y que me ayuda a concentrarme) yo voy ajustando el pulso al que MARC me reta en cada encuentro.

Pero ya sé por dónde atacar, incluso conozco algunos atajos que no son otros que puras estrategias que hacen oficio y que se hacen desde el oficio… luego hay que dejarse llevar. La técnica, mientras técnica, ayuda a saber que no puedes dejarte tiranizar por ella. Una vez sabes darle su lugar hay que dejar que desaparezca…lo demás es emoción… conectar con la emoción… ser emoción… conectar… ser… ser siendo… siendo ser conectado al ser que siente… sentir siendo… siempre ser emoción… Ahí, pulso ganado. wp-1460731425303.jpeg Combate de espadachines ganado. O pulso en juego de niños y espada de madera ganado. O juego, que no guerra, terminado. Touché.

El combate marcó el ensayo. Clara me hablaba muy directamente, con tono pausado. Me obligaba una y otra vez a dar sentido a cada una de las frases que iba diciendo. ¿Frases? no, palabras, a cada una de las palabras. De esas palabras que hacían que el combate cada vez fuera más intenso. De esas palabras que hacían que personaje y actor empezaran a ser uno sólo. De las palabras aprendidas que empezaban a desaprenderse.

Sólo desaprendiendo lo aprendido podemos hacer que las cosas suenen a nuevo. Lo nuevo es, en verdad, la única forma de ganar el pulso-combate-duelo. Las palabras que forman frases y las frases que forman silencios. Sí, los silencios también necesitan ser explicados… así, tú, espectador-oyente-juez-y-parte entenderás qué  sucede y de qué eres testigo.

Y así, sintiendo el peso de las palabras volvimos a encontrarnos y el espacio se hizo tan nuestro que ya no hubo excusa posible. ¿Qué más da donde nos retemos? al final lo único importante es ser consciente del propio reto. Y dejarse ser emoción…

Este es el trabajo, maravilla, al que me está llevando Clara Cosials, directora, guía y luz de todos mis (nuestros) combates. En su batuta mi emoción y desde mi emoción buscando la del testigo-espectador.wp-1460729047228.jpeg

El eco del último ensayo, y este juego en el que los tres (directora, actor y personaje) terminamos jugando, se queda, también, en cada una de las palabras que estás leyendo, mi querido  “llegador” de emociones.

No vi la toalla. Estoy seguro de que una directora así, nunca tiraría la toalla… así en el éxito como en el no tanto.

Gracias.

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DeTeatro. PROCESOS. Paso 15. Que habla de nuevos espacios para seguir jugando y de lo difícil de jugar en un nuevo espacio.

Adiós al local de ensayos en la Calle Tres Cruces. Adiós a salir de ensayar y encontrarse con el bullicio (maravilloso para un urbanita como yo)  de la Gran Vía. Adiós a salir corriendo para ir corriendo a otro lugar para seguir trabajando…aunque Marc siga ahí, encaramado a mi espalda para recordarme que no es tan sencillo abandonarle, es más, es él  quien decide hasta cuando se queda ¡faltaría más! no consiente eso de buscarle para sentirle en el ensayo y después, cuando terminamos de ensayar, dejarle en un rincón sin más…de eso nada, ¡hombre por favor!. Y por eso, cuando salgo de ensayar sigue ahí, conmigo, haciéndose notar, pesando, pesando mucho, y cobrándose en puro cansancio el esfuerzo del encuentro…

Pero no quiero distraerme del motivo principal de esta nueva entrada. Decía que nos hemos despedido del lugar donde empezamos los ensayos de MARC. Ahora, y hasta su estreno, ensayaremos en la nueva ESCUELA METRÓPOLIS. Un espacio nuevo con todo lo que conlleva un nuevo espacio… Metrópolis se ha mudado… pero no ha dejado la ilusión, ni los sueños, ni los deseos… de todo esto estaba lleno el antiguo local y de todo esto se cargó el camión de la mudanza. Eso sí, el nuevo espacio es tan grande que necesita el doble de lo mudado… es ahora cuando tenemos que volver a llenar el lugar de ganas,wp-1460064441951.jpeg de ilusión, de arte, de cine, de teatro, de sueños, de creatividad…

Y es ahora cuando tenemos, de nuevo, que crear un nuevo lugar para MARC… hacer que se sienta tan cómodo como empezaba a estarlo en aquél  sótano (suena ya lejano) de aquella bocacalle de Gran Vía… Volvemos a jugar al escondite… y yo… vuelvo a “ligarla” y mientras cuento hasta 20 vuelven las ganas de buscarle…!!

En el ensayo de ayer estaba perezoso, me obligaba a arrastrarme por el escenario con una carencia propia de los primeros ensayos y no del tiempo ya trabajado. Me miraba de soslayo, ocupado más en descubrir dónde narices le habíamos llevado y, sobre todo, qué narices queríamos que hiciera allí… en ese lugar al que le falta un poco de calor en sus nuevas y recién pintadas paredes… Éstas paredes no sudan sueños -me dijo e un aparte- ya -respondí- estamos en ello. De eso se encargarán los alumnos con sus sueños y Clara con su hacer. Me miró con desaire y como diciendo: pues a mí también tendrás que traerme de nuevo a este lugar, y hoy, actorcito, no será. Y no fue. Ayer no quiso asomarse…

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Y eso que el nuevo espacio es maravilla. Y que a ganas de quererlo no nos gana nadie. Y que ha sido esperado, buscado y encontrado con cuidado exquisito. Y que ya empieza a ser un poquito más nuestro.

( Foto: Nueva sala de teatro en la nueva sede de Metrópolis)

Pero  Marc… nació  caprichoso.

Espero que se le pase el enfado… le estaremos esperando.

DeTeatro. PROCESOS. Aparte V. De los mecanismos que mueven la máquina y de las gentes que mueven sus ganas.

(Foto Lewis Hine)

La semana pasada no subimos ninguna entrada. Literalmente nos devoró el trabajo que va más allá de los ensayos. Queríamos estar “estando” y para eso hay que trabajar duro. Queremos estar “estando” (como ya anunciamos) en un conocido festival de Teatro y, para eso, teníamos que entregar toda la documentación requerida… dossier, fotos, ficha de participación, ficha artística y técnica… la semana pasada necesitábamos  tiempo y lugar.

Al final lo conseguimos y enviamos a viaje por el ciberespacio wp-1458232277882.jpeg lo trabajado… lo que quiere decir dos cosas: tenemos tantas oportunidades de participar en el festival como tantos grupos o compañías se hayan presentado. Y nuestra propuesta no es ni mejor ni peor que las demás, es una de ellas, pero eso sí, es la nuestra… y por extensión la vuestra, por acompañarnos, por querer conocer a MARC y por apoyar desde vuestra lectura, nuestro camino. La segunda cosa es que … gracias al material requerido por las bases del festival, tenemos: vídeo, fotos, música… lo que ha hecho que nuestro trabajo crezca y… tengamos presencia del montaje y de su protagonista  (Seréis los primeros en ver el vídeo cuando así podamos hacerlo público ¡Atentos!)

Hemos trabajado contrareloj (nada nuevo en esto de presentar material)  y lo hemos disfrutado mucho. Nos repartimos el trabajo y el resultado ha sido muy gratificante y, creemos, muy profesional. Nuestro empeño en hacernos “ver” seguro que será recompensado.

Teníamos miedo de no saber reflejar lo que queremos contar con nuestra propuesta, pero creo que, y gracias a este blog, hemos sabido transmitir el espíritu y el alma de este proyecto. Espíritu del que forma parte, desde luego, cada uno de vosotros con vuestra espera semanal.

tumblr_mo79elfdms1r54d9so1_400.gifAdemás, nuevos amigos se suman al proyecto… Tenemos (otro regalo) música original en la obra y una maravilla de piano que suena gracias a esa composición. Todo fruto del esfuerzo, la creatividad, la generosidad y las ganas de Dani… Tenemos también a un joven alumno de Metrópolis c.e trabajando en el diseño del cartel. Gracias también, Mario. Y hemos mejorado (que ya era difícil) el vestuario y la escenografía (qué deciros Íñigo y Gilbert)

Marc crece, y crece desde la aportación de todos y desde las ganas de todos. A veces un monólogo parece un trabajo solitario y que empieza y acaba en sí mismo. Nada más lejos de la realidad. MARC es un ejemplo claro de trabajo colectivo. El público verá (a la magia del teatro demos gracias) un actor dando aliento a un personaje…pero vosotros, que sois más que público, cómplices, veréis el poder creativo de un grupo de almas que crean y que se juntan:

…para estar, ESTANDO

Otro regalo:

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(Fotos: Pilar Vicente. Ensayos MARC)

DeTeatro. PROCESOS. Paso 14. Que cuenta de las buenas nuevas y de las nuevas que se esperan buenas.

¿De qué color se tiñe la ilusión? Probablemente con el mismo tinte de los buenos sueños. Esos que guardamos en nuestra memoria, y son cajones de fácil acceso, y cómo no,  del más complicado cuando queremos esconderlos (os aseguro, queridos, que Marc sabe mucho de esto).

Yo pinto la ilusión del color de las buenas nuevas. Bienvenidas sean si llenan el alma, si nos dan aliento, si nos dan vida.

El último ensayo se llenó de ilusión.

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De pronto, y sabiendo del trabajo dedicado, a gritos queremos compartir que… tenemos  todas las escenas montadas. Marc ya tiene más que forma, tiene espacio, y límites, y lugar, y manera, y miradas, y camino. Ya no se asoma, ya está , y se deja ser, y se deja llevar.

He descubierto, ¡oh Diosa Ceres y Dios Baco!, que el trabajo de Clara se acerca al trabajo de un arquitecto. Desde su mirada y mirando la escena iba construyendo mundos. Lugares desde donde presentar a Marc y desde donde dejarle ser. Y de pronto la escena es un camino, y el camino una llegada, y en la llegada Marc se estremece porque se reconoce en otro espacio. Y desde ese espacio Clara recorre el escenario despacio, muy despacio, pensando en voz alta cual será el siguiente lugar de llegada. Y saber mostrarlo a los ojos que observan. Y cómo hacer de espacio físico lugar simbólico y del símbolo sitio y de nuevo espacio.

Clara, es un arquitecto de las emociones.wp-1457052112255.jpeg Dirigir teatro es construir espacios donde dar lugar a las emociones. Clara ha creado un hogar para que sea habitado con mis emociones.

Clara es una arquimocionista, una creadora arquimocionista. (1)

(1) Arquimocionista, dícese desde este blog y desde ahora, de aquel que crea lugar y sitio a las emociones.

De pronto, en el último ensayo, todo cobra sentido para los siguientes ensayos. Ya sé por donde moverme y, más aún, se adonde me estoy moviendo. Y sé por qué  llego, y sé lo que me aguarda… lo único que es nuevo en cada llegada es la emoción. Bendita emoción.

Pero, creedme, vosotros (¡Oh, lector a ti te digo!) seréis también testigos del espacio que hace camino. Vosotros veréis transitar a Marc y sentiréis que sois, porque lo estáis siendo, testigos de excepción. Sentiréis el guiño del que se sabe informado. No, informado no, contado, de cuento, que de eso quiero que sea mi guiño. Si estáis allí, en alguna sala de teatro, sentiréis mi guiño y pensaréis, sí, ya lo reconozco.

Estamos cerca, muy cerca, y con tanta ilusión que queremos compartir otra buena nueva… hemos decidido llevar MARC a altos vuelos… vamos a buscar lugar de estreno en un conocido festival de teatro… si allí fuera nuestro encuentro con Marc, seréis los primeros en saberlo… si al final nos encontramos en una sala de teatro…también.

Bien mirado, lo único importante, será el encuentro.

¡Esto ya, no hay quien lo pare…!

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DeTeatro. Paso 13. PROCESOS. Que vuelve al trabajo del actor y de los cafés que se toman con otros actores, y de las palmadas en la espalda que se dedican.

El trabajo después del trabajo es también muy interesante. Asimilar todo lo aprendido en un ensayo es un proceso dentro del proceso. Todo lo que surge en el ensayo tiene que pasar por otros filtros. El actor asume que lo ensayado es un paso más, pero tiene que integrarlo al trabajo ya fijado. Es el  momento de dar forma a lo vivido.

Después de los pasos dados el camino recorrido, empieza a ser sendero.

De este sendero nacen  nuevos caminos, a veces no llegan a nada, otras son de largo recorrido pero la característica más importante es que todos vuelven al sendero principal…

Las baldosas amarillas siempre empujan hacia adelante. Yo quiero baldosas amarillas, o verdes, o negras, o blancas… pero baldosas para sentir firme el suelo. Aunque no siempre sea fácil moverte por ellas, algunas baldosas pueden estar demasiado separadas entre sí. La zancada tiene que ser más larga y el equilibrio, ese que vive entre lo que quieres y lo que es, puede jugarte una mala pasada. Si alcanzas la baldosa es posible que respires tranquilo…si pisas tierra es seguro que te mancharás de barro, y del barro nacen las cosas, y de las cosas nacen los hechos y de los hechos las acciones… me he manchado hasta las axilas, así, a lo guarro, a lo marrano en pocilga, a lo Hansel y Gretel corriendo por el bosque.slide_407526_5103588_free.jpg

El barro siempre sale restregando –diría la señá  Isabel, madre del artista– y si siempre sale, apuntillo yo, no hay cuidado en embarrarse.

 

 

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Cada baldosa de este texto tiene su espacio necesario. Isabel Díaz, autora, las ha ido colocando con destreza. Cada una de ellas precisa parada, y en cada parada reflexión y juego. En cada baldosa Clara, directora, propone, Isabel cuenta y yo, oh diantres de actor, sufro para encontrar el verbo apropiado…  La autora lo deja escrito, pero es el actor el que tiene que conjugarlo, el que busca tiempo, persona y número. Verbo acción y  acción de verbo. Cierro los ojos, pienso, pronuncio, sonrío…

Después, respiro aliviado, abro los ojos y busco la siguiente baldosa… puede que la siguiente esté más cerca, no me pringaré de barro, pero sin duda, pringaré la baldosa del barro de la anterior, y mi huella será huella en la próxima…

Marc habla consigo mismo, y habla con sus fantasma y sus fantasma le contestan. Alguno se atreve, incluso, a esperarle en el camino. Y Marc se detiene, y hablan, y discuten. Luego la  baldosa se asienta y sigue el juego.

De las discusiones siempre se aprende, aunque a veces sea necesario para, tomar un café, salir al mundo. Siempre hay amigos dispuestos a darnos esa palmada, a obligarnos a “matar al fantasma” y a seguir confiando en lo andado. Así sea, Carlos  y Esther.

Siempre hay una baldosa más lejana que las otras. Esa es la que más cuenta. Esa es la que enfrentará al protagonista con todos y,  con  cada uno    de los protagonistas encontrados por el camino.

Vuelo. Y en mi vuelo veo, allí abajo, un camino de baldosas que me llena… y no de barro, precisamente. O quizá sí. De barro. Sí.

DeTeatro. PROCESOS. Paso 12. Que relata el día sin timón y de como la ayudantía de dirección toma el mando.

¿Quién no ha deseado, alguna vez, ser un potro desbocado? ¿Quién no ha sido, más de una vez, un potro desbocado? y  ¿Quién no ha pedido a voces que de nuevo tomen sus riendas?

Los potros desbocados pueden terminar en el mar, pero no siempre el mar es amigo.

Sentirte absolutamente libre lleva vértigos incluidos que quizá, no merezca la pena sufrir en ciertos momentos. Puede que sentir el aire fresco en la cara sea de la mejores sensaciones… pero también sentir el aire fresco en la cara y mirar atrás y ver que no estás solo puede ser, lo es en mi caso, una sensación muchísimo más placentera.

El trabajo en grupo me da seguridad, me sitúa en el espacio y me alienta a seguir adelante.

El miércoles pasado Clara no pudo venir al ensayo…

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(Clara Cossials. Directora)

Galopé en la sala de ensayo y sentí el aire fresco en la cara. No porque con Clara no lo sienta, nada más lejos de la realidad, pero por un momento recuperé esa sensación que nos regalaban en el colegio cuando decían: hoy no viene Don Antonio… García, apunte en la pizarra a quien no se comporte… Y García se convertía en un guardián de la torre como si de su propia vida se tratara… luego venía la guerra de bolas  de papel, los gritos de García y las risas en grupitos… Esa sensación recuperé por un minuto. Me dejé llevar por el momento y me lancé a buscar a MARC cual potro (otra vez) desbocado… qué bien, qué alegría, qué sensación de libertad… qué vértigo, qué pequeña angustia, qué miedo…

Miré atrás y… allí estaban, dos ojos muy vivos y una sonrisa y unas manos que me hablaban desde el otro lado de la sala. Clara no estaba, por eso el peso del ensayo lo llevaría la ayudante de dirección. Detrás de esos grandes ojos estaba Inma Gamarra (más información pinchando en el enlace) . Y de nuevo llegó la sensación de seguridad, de alivio, de responsabilidad compartida. La vuelta al trabajo en equipo hizo que mi respiración fuera más acompasada. El corazón vuelve a su ritmo y el ritmo a su compás.

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Inma supo llevar las riendas de una forma muy elegante y  productiva. Respetando, en extremo, el trabajo de dirección. Sin modificar nada pero buscando y nadando, en profundidad, en lo ya planteado.

Ella quería ver a Marc. Quería verle desde otro lado. Desde la garganta y desde el estómago. Y así preparó el viaje: ¿Estás seguro de que ese a quien representas no esconde nada? ¿Estás tan encantado de conocerle? ¿Seguro que para ti es fácil hipotecarle tu boca, tus manos, tu aliento? … ¿No deberías dejarle que ajuste cuentas consigo mismo?

De pronto, de la dulzura de unos ojos y de la oscuridad del escenario empezó a florecer la duda, la necesaria duda. Estaba dejando que el personaje tomara demasiado espacio sin ser cuestionado. Nada es gratuito.

Volviendo a cuestionarte volveré a encontrarte… Seré tu voz, querido, pero no creas que admito todo lo que dices. Quiero que seas, tan necesariamente misterioso, como el camino que quieres que recorra contigo.

Inma, la Gamarra,  me sonreía.

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(Inma Gamarra. Ayudante de dirección)

Luego me dio un abrazo. Satisfecha -pensé-.

 

 

 

 

 

 

DeTeatro. PROCESOS. Paso 11. Que cuenta cómo juegan actor y personaje y, del juego al que juegan.

(Foto Muybridge)

Resulta que la sala de ensayos empieza a ser un lugar común (entiéndase aquí por lugar en comunión y no en lo que ha terminado siendo esa expresión) . Y de los lugares comunes (de esos en comunidad) se saca (otra vez aclaro) comunión y parada y fonda y encuentro. Y cuando todo esto se une para dar sitio a la escena, personaje y actor empiezan a ser “conocidos entre sí”.

Desde el ojo de la dirección se controla el encuentro.

La directora pasa ahora a ser árbitro, y mediadora, y desde la oscuridad que cobija su cuidar, allí desde el fondo de la sala, se nota un “no me fío” de estos dos… “no me fío”. Por eso se acerca y matiza. Y pide otro tono y se aleja. Y marca un movimiento y remarca y exige la marca y el movimiento… y a veces se da por vencida y, yo,  desde el escenario (mano en forma de visera para esquivar  focos) digo: “No soy yo, es él” y noto un empujón que dice “serás acusica” y yo digo “!Ay¡”   y desde la misma oscuridad y con los brazos cruzados se siente también la paciencia y el “bueno… vamos por buen camino… espero”.

Clara dirige con mucho respeto, con respeto a lo que sucede en el escenario aunque no sea lo que ella tenía en mente. Clara deja que el actor pueda crear. Luego ella se entrega a dar forma a lo visto y lo reconduce, lo alimenta, lo matiza, lo señala, lo decora… y a veces, por justicia poética, lo adultera, lo degrada, lo somete, lo aprisiona y lo niega.

wp-1455233654605.jpegClara observa, y observa con cuidado… sube al escenario y con la mirada perdida, esa en la que se reconoce al que está creando, hace muy despacio el recorrido que piensa debería hacer el personaje. No para que yo lo repita mecánicamente. No. Sino para que le diga a Marc, que dice ella, que qué dice él si yo le digo que haremos este movimiento y que mejor la frase termine aquí, aunque sólo si Marc considera a bien terminar ahí, que si es necesario puede variar… pero eso se verá en el siguiente ensayo. Las cosas que se fijan, se fijan para no ser fijas, son guías, luego es el personaje el que decide y entonces, y sólo entonces, la acción quedará fijada.

Y entonces seguimos jugando, que de eso trata el teatro. Y de no perderse en las palabras. Camino, vuelvo a un punto, me siento, siento que ya no puedo seguir sentado, corro, paro, salto, miro, domino. NO, creo que domino y domina el otro, el otro se aparta, busco, vuelve, ahora soy yo quien se aparta, se va, se viene, vengo, voy…Marc y yo nos miramos.

No respetamos las reglas, hacemos trampa y de la trampa buscamos la respuesta en el otro. Trampeamos para llegar a la verdad y desde la verdad mentimos. Te mentiremos a ti, querido espectador, porque haremos trampas para hacer que nos sigas.

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Y jugando hay veces, de momento sólo algunas veces, que dejo de ser yo y dejo paso al otro. Y no me reconozco y le reconozco a él en cada gesto. Porque mi gesto deja de ser mío.

Y el suyo, empieza a ser otro.

(Foto Pilar Vicente. Ensayo de MARC )

DeTeatro. PROCESOS. Aparte IV. Que habla de nuevos nombres que se suman y juegan a jugar que juegan.

Siempre quisimos hacer un proyecto donde implicar gente. Por eso también nacieron estos escritos, para que al leerse, los ojos que fijan  mirada en la palabra escrita se sintieran, de alguna forma, implicados en la búsqueda de MARC. Por eso, si has leído hasta aquí, ya formas más que parte de nuestras ganas de contar. Porque querer que a uno le cuenten es, también, formar parte de lo que se cuenta. Es inevitable, estás implicado.

Más o menos estos argumentos utilicé para enredar a dos maravillosas almas, con gran experiencia y con una imaginación desbordante, para que se colaran en el patio de recreo que es nuestra sala de ensayo y… que dejaran fluir esa imaginación y nos dieran ideas.

Así fue, dos almas creativas dispuestas a entregar su creatividad para hacer que el viaje que hará MARC sea lo más bello posible. Dos almas que desde su saber harán que disfrutemos, más, de la escena, de lo mágico del teatro y de lo efímero, y paradójicamente, infinito en nuestro recuerdo, que es y que es a lo que aspira, una puesta en escena.

MARC necesita un espacio para deambular, para situar su relato y para que os situéis en su relato. Clara, torrente creativo, empezó a pensar en ese espacio, en el lugar de encuentro y de comienzo de viaje, porque MARC viajará para contar y, para ser escuchado, y desde ese camino que empezó, siendo incierto, empieza ahora a dibujarse con trazo fuerte el espacio…

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Clara ha ideado algo mágico, sólo necesitábamos un pequeño empujoncito… y es aquí donde aparece ESMERALDA DÍAZ RODRIGUEZ (Pinchando en su nombre podrás ver su maravilloso trabajo) Gran escenógrafa, y espero que poco a poco gran amiga… Esmeralda no dudó en tomar un café conmigo y charlar largo y tendido de teatro, de escenografía, de este proyecto y otros proyectos, y de vida, de mucha vida… En pocos minutos estaba alimentando la idea de Clara y apoyándola con tanta vehemencia como respeto. Gracias, querida Esmeralda. Con ella contaremos para solucionar los posible problemas técnicos a la hora de crear el espacio de vida para MARC.

 

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y MARC, desnudo como todo personaje, empieza a demandar su ropaje, su escudo, su parapeto… tendrá que desnudar su alma pero busca pellejo que le cubra… y ahí aparece otro gran profesional, este ya, amigo de tiempo, y de apabullante destreza, “imaginancia” y buena voluntad… MARC vestirá su desnudez gracias a las ideas y soluciones de la aguja de  ÍÑIGO SÁDABA (pincha en su nombre y descubre la página de Facebook donde presenta su “Studio” creativo).

A ellos, y a vosotros… gracias, muchas gracias por estar, por sustentar esta ilusión y por acompañarnos en el ya viaje iniciado.

DeTeatro. PROCESOS. Paso 10. De como un ensayo borra el anterior y de la suma de ellos.

Un paso adelante.

Después de la catástrofe (abusando de mi lado melodramático) siempre llega la calma. Y desde la calma es más fácil tomar impulso y seguir adelante. La dirección de los procesos creativos a veces es desconcertante, cuesta enderezar el timón de mando y, los creadores estamos a merced de los vientos, del oleaje, de las marejadas, y de los miedos, parecidos a esos otros miedos que siente el escritor ante la página en blanco.

El escenario en blanco, y más aún el blanco en el actor cuando está en escena… es la sensación más parecida a la agónica mirada, del que sabe, que nada puede salvarle en su ya final predecible.

(A Carlos Casal Álvarez… mi amigo-actor-amigo) :

Solano: ¡Ríos! ¡Ríos!

Ríos: ¿Qué? ¿Qué ocurre?

Solano: Un hueco… un blanco…

Ríos: ¿Un blanco? ¿Dónde?

Solano: Aquí (se señala la frente) un hueco aquí… de pronto …nada… vacío… nada.

José Sanchís Sinisterra.

ÑAQUE, O DE PIOJOS Y ACTORES.

Cuando el hueco empieza a llenarse de nuevo, la calma vuelve al lugar de los hechos. Y de nuevo la sala de ensayos vuelve a ser reconocible, y los espacios comunes vuelven a ser reconocibles, y las paredes negras son reconocibles, y los focos son reconocibles. Y volver a reconocerse alivia tanto que… descubres lo necesario del hueco, del vacío, de la sensación horrible con la que saliste la última vez de la zona creativa que, nunca, nunca, debería ser una zona de confort.

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(Foto A. del Campo)

¡Ay de aquél, que en el proceso creativo se abandone a su propio confort, porque de él serán las tinieblas. Bienvenida la incertidumbre para seguir creciendo! ¡Ay de aquél, que olvide esto en la creación… y más aún en la propia vida. Porque estará condenado a no sentir el vértigo, el mismo vértigo, que empuja a dar el siguiente paso!.

Ayer deshicimos algo de camino andado, y nos dimos cuenta de lo importante de pararse a mirar, de cotejar lo aprendido y lo aprehendido, de asimilar lo vivido y de vivir los ensayos como error y paso adelante.

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El pensador. Rodin

Ayer  preguntamos a MARC ¿Por qué decía lo que decía? y… Clara, desde su atalaya inestable de directora, se dio cuenta de que la pregunta también tendría que ser otra: ¿Para qué dices lo qué dices? y justo ahí, en la pregunta, en la arruga de la frente, de obligada forma, al cuestionar lo que se piensa… apareció el punto para seguir adelante. Los anhelos, las frustraciones, los deseos más ocultos y aquellos otros más visibles se hacían, bendita hora, verbo en carne de personaje. Y las ganas de seguir dibujando se hicieron fuertes. Y los bordes confusos empezaban a delimitar siluetas. Y de las siluetas saldrán, siempre, los cuerpos.

 

El espacio, que volvía a reconocerse, se llenaba de nuevo. Subí al escenario, solté texto, pero ahora sabiendo la necesidad que empuja a decir, a contar, a exponerse, a nombrarse… y así en el teatro, como en la vida misma, al final,  decimos lo que decimos…para que nos quieran un poco más. Incluso, cuando lo que decimos, no sea, ni por asomo, aquello que quisimos decir.

Y, cuando el sol vuelve, hace visible las ganas… y llegan nuevas almas para quedarse, y para jugar, y para ayudarme a buscar a MARC… pero esto pertenece a otro “apunte”  y merecen gran bienvenida…

permíteme, querido lector,  que sea en siguiente entrega.

 

 

 

 

 

 

 

 

DeTeatro. PROCESOS. Paso 9. Que habla de los baches en el camino y del punto de no retorno.

A veces, algunas veces el “actor” tiene razón… y le gustaría salir corriendo. Deshacer lo andado. Bajar al metro, subir al primer tren que pase, en el último vagón, y dejar que le engulla la oscuridad del túnel … y allí sentirse a salvo. Y allí sentir que igual todo se ha precipitado. Y allí sentir que cada estación te aleja de lo proyectado…y lo proyectado se convierte en irreal y lo que de real tenía desaparece…

A veces, algunas veces,  la cobardía nos pone de frente a nosotros mismos.  El abismo se abre a nuestros pies y el vértigo se apodera de nuestro estómago. Hay ensayos que no son sino el ensayo de otro ensayo…

La cobardía es la madre de la crueldad.

Michel de Montaigne

 

En todo proceso creativo hay un punto, un momento… en que todo parece que se ralentiza, que no abarca, que no desborda… y ayer sucedió. De alguna forma lo estaba esperando porque esta sensación, dentro de la línea de acción creativa,  no me resulta desconocida . Siempre está presente, pero cuando llega duele como la pedrada que, aunque esperada, no sabes desde dónde se lanza. Ayer parecía que MARC no estaba, no quería llegar, y ni quiera se estaba haciendo esperar…sencillamente no miraba desde ningún rincón, no aparecía fisgoneando porque no se dio por invitado…

Todo por culpa de la tiranía del texto. Todo por intentar decir sin dejar que sea el otro el que diga. Estamos en ese punto. Decir por soltar lastre sin saber adónde  se lanza lo dicho. Ayer fue el día de hacer un pulso a lo trabajado en casa…y a veces, algunas veces, sientes que todo ha sido en vano.

Todo proceso tiene su ritmo, y no siempre el ritmo real se corresponde con el ritmo deseado, no siempre lo deseado se corresponde con lo que está por desearse, y entonces, y sólo entonces… decides tirar la toalla…

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Pero, siempre casi siempre, la luz que alumbra el final del túnel nos abofetea, nos zarandea para despertarnos. Lo vivido hasta entonces es mucho más cierto que los baches que aparezcan en el camino. Los baches pueden esquivarse, es más, hay que esquivarlos pero siempre, siempre, tienes que quedarte justo al borde para que sea tu propio equilibrio el que te haga tomar el impulso necesario para salvar ese bache… y el siguiente, porque siempre, siempre, detrás de un bache hay otro… y otro… y bienvenidos sean los que tengan que venir…

 

 

A veces, algunas veces, cuando estás huyendo te detienes, así, en seco, y en ese momento te das cuenta de que estás en el punto de no retorno, y sientes que tu cuerpo tiembla en un movimiento que recuerda al del funambulista …y es allí…donde das el paso… hacia adelante…

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Me bajé en la siguiente estación. Y creo, sólo creo, que Marc estaba en el andén de enfrente. Volvía a la sala de ensayos.