DeTeatro. PROCESOS. Paso 21. Donde se habla del estreno, y de ser fiel al personaje, y de las miradas que hacen al personaje.

El estreno bien, gracias.

Feliz.

Rabiosamente contento.

Gentes de bien con ganas de estar, de compartir y de acompañar. MARC es un viaje y, por fortuna, cada alma que ocupaba un lugar en el teatro se dejó embaucar y, unos con billete en mano y otros como polizones, se dejaron llevar. MARC viaja para encontrarse. Invita a quien le regala mirada a seguirle en ese viaje. Algunos se descolgarán en alguna vía muerta, o en uno de esos apeaderos que sólo sirven para hacer paradas técnicas. Otros, sin embargo, bajarán en estaciones bulliciosas y se despedirán de nuestro amigo agitando el pañuelo. Los más, le siguen hasta el último túnel. Ese túnel que es llegada. Y allí asentirán reconociendo todo el viaje. Se acomodarán en las butacas viendo como atraviesa ese último pasillo y respirarán aliviados cuando comience una nueva travesía … o quizá no tan aliviados. Quizá serán testigos de que el viaje nunca termina, que la llegada es inicio y el inicio otro modo de partir y partir no llegar.

MARC viaja y llega y no llega…y no es esto castigo errante, es esto acción continua, corazón en movimiento y emoción de llegada donde, de nuevo, comienza todo.

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La emoción que se siente desde el escenario al notar como, poco a poco, se van ocupando las localidades, es difícil de explicar.

Se parece, creo yo, a ese segundo que separa el borde de la piscina con la refrescante agua, en un caluroso día de verano. A la sensación de caminar por la cuerda floja. A la emoción de subir las escalerillas de un avión. A la mañana en la que te marchas de viaje, y miras la maleta preparada al borde de la cama. Al vuelco de corazón al ver, a lo lejos, al amor de tu vida mientras se aleja en el vagón de metro al que no te has atrevido a subir.

Se parece, digo yo, a la pausa que se hace después de decir “tengo que decirte que…”. Al ruido del papel de regalo al desenvolver un paquete.

Se parece, creo yo, a los pequeños detalles que regalan  vida. Sí, el teatro es vida. El teatro da vida. El teatro me da  vida.

Me hubiera gustado poder escribir la frase “No puedo ser yo mismo, más que en el escenario” pero se me adelantó Nuria Espert. Cuanta razón en esa frase. Cuanto de mí, cuando la escuché en su boca. Gracias Nuria.

Y gracias, muchas, todas,  a cada uno de vosotros que ocupasteis esas localidades y que ayudasteis a MARC a volar sustentado en vuestra mirada.

Soy feliz…new-shoes-by-gerald-waller-austria-1946.jpg

(Foto de Gerald Walter. Austria 1946.)

y no hay palabras para devolver tanto… a tantos!!

Seguimos en el Teatro Sala Trovador :  Entradas aquí

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