DeTeatro. Paso 13. PROCESOS. Que vuelve al trabajo del actor y de los cafés que se toman con otros actores, y de las palmadas en la espalda que se dedican.

El trabajo después del trabajo es también muy interesante. Asimilar todo lo aprendido en un ensayo es un proceso dentro del proceso. Todo lo que surge en el ensayo tiene que pasar por otros filtros. El actor asume que lo ensayado es un paso más, pero tiene que integrarlo al trabajo ya fijado. Es el  momento de dar forma a lo vivido.

Después de los pasos dados el camino recorrido, empieza a ser sendero.

De este sendero nacen  nuevos caminos, a veces no llegan a nada, otras son de largo recorrido pero la característica más importante es que todos vuelven al sendero principal…

Las baldosas amarillas siempre empujan hacia adelante. Yo quiero baldosas amarillas, o verdes, o negras, o blancas… pero baldosas para sentir firme el suelo. Aunque no siempre sea fácil moverte por ellas, algunas baldosas pueden estar demasiado separadas entre sí. La zancada tiene que ser más larga y el equilibrio, ese que vive entre lo que quieres y lo que es, puede jugarte una mala pasada. Si alcanzas la baldosa es posible que respires tranquilo…si pisas tierra es seguro que te mancharás de barro, y del barro nacen las cosas, y de las cosas nacen los hechos y de los hechos las acciones… me he manchado hasta las axilas, así, a lo guarro, a lo marrano en pocilga, a lo Hansel y Gretel corriendo por el bosque.slide_407526_5103588_free.jpg

El barro siempre sale restregando –diría la señá  Isabel, madre del artista– y si siempre sale, apuntillo yo, no hay cuidado en embarrarse.

 

 

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Cada baldosa de este texto tiene su espacio necesario. Isabel Díaz, autora, las ha ido colocando con destreza. Cada una de ellas precisa parada, y en cada parada reflexión y juego. En cada baldosa Clara, directora, propone, Isabel cuenta y yo, oh diantres de actor, sufro para encontrar el verbo apropiado…  La autora lo deja escrito, pero es el actor el que tiene que conjugarlo, el que busca tiempo, persona y número. Verbo acción y  acción de verbo. Cierro los ojos, pienso, pronuncio, sonrío…

Después, respiro aliviado, abro los ojos y busco la siguiente baldosa… puede que la siguiente esté más cerca, no me pringaré de barro, pero sin duda, pringaré la baldosa del barro de la anterior, y mi huella será huella en la próxima…

Marc habla consigo mismo, y habla con sus fantasma y sus fantasma le contestan. Alguno se atreve, incluso, a esperarle en el camino. Y Marc se detiene, y hablan, y discuten. Luego la  baldosa se asienta y sigue el juego.

De las discusiones siempre se aprende, aunque a veces sea necesario para, tomar un café, salir al mundo. Siempre hay amigos dispuestos a darnos esa palmada, a obligarnos a “matar al fantasma” y a seguir confiando en lo andado. Así sea, Carlos  y Esther.

Siempre hay una baldosa más lejana que las otras. Esa es la que más cuenta. Esa es la que enfrentará al protagonista con todos y,  con  cada uno    de los protagonistas encontrados por el camino.

Vuelo. Y en mi vuelo veo, allí abajo, un camino de baldosas que me llena… y no de barro, precisamente. O quizá sí. De barro. Sí.

DeTeatro. PROCESOS. Paso 12. Que relata el día sin timón y de como la ayudantía de dirección toma el mando.

¿Quién no ha deseado, alguna vez, ser un potro desbocado? ¿Quién no ha sido, más de una vez, un potro desbocado? y  ¿Quién no ha pedido a voces que de nuevo tomen sus riendas?

Los potros desbocados pueden terminar en el mar, pero no siempre el mar es amigo.

Sentirte absolutamente libre lleva vértigos incluidos que quizá, no merezca la pena sufrir en ciertos momentos. Puede que sentir el aire fresco en la cara sea de la mejores sensaciones… pero también sentir el aire fresco en la cara y mirar atrás y ver que no estás solo puede ser, lo es en mi caso, una sensación muchísimo más placentera.

El trabajo en grupo me da seguridad, me sitúa en el espacio y me alienta a seguir adelante.

El miércoles pasado Clara no pudo venir al ensayo…

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(Clara Cossials. Directora)

Galopé en la sala de ensayo y sentí el aire fresco en la cara. No porque con Clara no lo sienta, nada más lejos de la realidad, pero por un momento recuperé esa sensación que nos regalaban en el colegio cuando decían: hoy no viene Don Antonio… García, apunte en la pizarra a quien no se comporte… Y García se convertía en un guardián de la torre como si de su propia vida se tratara… luego venía la guerra de bolas  de papel, los gritos de García y las risas en grupitos… Esa sensación recuperé por un minuto. Me dejé llevar por el momento y me lancé a buscar a MARC cual potro (otra vez) desbocado… qué bien, qué alegría, qué sensación de libertad… qué vértigo, qué pequeña angustia, qué miedo…

Miré atrás y… allí estaban, dos ojos muy vivos y una sonrisa y unas manos que me hablaban desde el otro lado de la sala. Clara no estaba, por eso el peso del ensayo lo llevaría la ayudante de dirección. Detrás de esos grandes ojos estaba Inma Gamarra (más información pinchando en el enlace) . Y de nuevo llegó la sensación de seguridad, de alivio, de responsabilidad compartida. La vuelta al trabajo en equipo hizo que mi respiración fuera más acompasada. El corazón vuelve a su ritmo y el ritmo a su compás.

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Inma supo llevar las riendas de una forma muy elegante y  productiva. Respetando, en extremo, el trabajo de dirección. Sin modificar nada pero buscando y nadando, en profundidad, en lo ya planteado.

Ella quería ver a Marc. Quería verle desde otro lado. Desde la garganta y desde el estómago. Y así preparó el viaje: ¿Estás seguro de que ese a quien representas no esconde nada? ¿Estás tan encantado de conocerle? ¿Seguro que para ti es fácil hipotecarle tu boca, tus manos, tu aliento? … ¿No deberías dejarle que ajuste cuentas consigo mismo?

De pronto, de la dulzura de unos ojos y de la oscuridad del escenario empezó a florecer la duda, la necesaria duda. Estaba dejando que el personaje tomara demasiado espacio sin ser cuestionado. Nada es gratuito.

Volviendo a cuestionarte volveré a encontrarte… Seré tu voz, querido, pero no creas que admito todo lo que dices. Quiero que seas, tan necesariamente misterioso, como el camino que quieres que recorra contigo.

Inma, la Gamarra,  me sonreía.

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(Inma Gamarra. Ayudante de dirección)

Luego me dio un abrazo. Satisfecha -pensé-.

 

 

 

 

 

 

DeTeatro. PROCESOS. Paso 11. Que cuenta cómo juegan actor y personaje y, del juego al que juegan.

(Foto Muybridge)

Resulta que la sala de ensayos empieza a ser un lugar común (entiéndase aquí por lugar en comunión y no en lo que ha terminado siendo esa expresión) . Y de los lugares comunes (de esos en comunidad) se saca (otra vez aclaro) comunión y parada y fonda y encuentro. Y cuando todo esto se une para dar sitio a la escena, personaje y actor empiezan a ser “conocidos entre sí”.

Desde el ojo de la dirección se controla el encuentro.

La directora pasa ahora a ser árbitro, y mediadora, y desde la oscuridad que cobija su cuidar, allí desde el fondo de la sala, se nota un “no me fío” de estos dos… “no me fío”. Por eso se acerca y matiza. Y pide otro tono y se aleja. Y marca un movimiento y remarca y exige la marca y el movimiento… y a veces se da por vencida y, yo,  desde el escenario (mano en forma de visera para esquivar  focos) digo: “No soy yo, es él” y noto un empujón que dice “serás acusica” y yo digo “!Ay¡”   y desde la misma oscuridad y con los brazos cruzados se siente también la paciencia y el “bueno… vamos por buen camino… espero”.

Clara dirige con mucho respeto, con respeto a lo que sucede en el escenario aunque no sea lo que ella tenía en mente. Clara deja que el actor pueda crear. Luego ella se entrega a dar forma a lo visto y lo reconduce, lo alimenta, lo matiza, lo señala, lo decora… y a veces, por justicia poética, lo adultera, lo degrada, lo somete, lo aprisiona y lo niega.

wp-1455233654605.jpegClara observa, y observa con cuidado… sube al escenario y con la mirada perdida, esa en la que se reconoce al que está creando, hace muy despacio el recorrido que piensa debería hacer el personaje. No para que yo lo repita mecánicamente. No. Sino para que le diga a Marc, que dice ella, que qué dice él si yo le digo que haremos este movimiento y que mejor la frase termine aquí, aunque sólo si Marc considera a bien terminar ahí, que si es necesario puede variar… pero eso se verá en el siguiente ensayo. Las cosas que se fijan, se fijan para no ser fijas, son guías, luego es el personaje el que decide y entonces, y sólo entonces, la acción quedará fijada.

Y entonces seguimos jugando, que de eso trata el teatro. Y de no perderse en las palabras. Camino, vuelvo a un punto, me siento, siento que ya no puedo seguir sentado, corro, paro, salto, miro, domino. NO, creo que domino y domina el otro, el otro se aparta, busco, vuelve, ahora soy yo quien se aparta, se va, se viene, vengo, voy…Marc y yo nos miramos.

No respetamos las reglas, hacemos trampa y de la trampa buscamos la respuesta en el otro. Trampeamos para llegar a la verdad y desde la verdad mentimos. Te mentiremos a ti, querido espectador, porque haremos trampas para hacer que nos sigas.

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Y jugando hay veces, de momento sólo algunas veces, que dejo de ser yo y dejo paso al otro. Y no me reconozco y le reconozco a él en cada gesto. Porque mi gesto deja de ser mío.

Y el suyo, empieza a ser otro.

(Foto Pilar Vicente. Ensayo de MARC )

DeTeatro. PROCESOS. Aparte IV. Que habla de nuevos nombres que se suman y juegan a jugar que juegan.

Siempre quisimos hacer un proyecto donde implicar gente. Por eso también nacieron estos escritos, para que al leerse, los ojos que fijan  mirada en la palabra escrita se sintieran, de alguna forma, implicados en la búsqueda de MARC. Por eso, si has leído hasta aquí, ya formas más que parte de nuestras ganas de contar. Porque querer que a uno le cuenten es, también, formar parte de lo que se cuenta. Es inevitable, estás implicado.

Más o menos estos argumentos utilicé para enredar a dos maravillosas almas, con gran experiencia y con una imaginación desbordante, para que se colaran en el patio de recreo que es nuestra sala de ensayo y… que dejaran fluir esa imaginación y nos dieran ideas.

Así fue, dos almas creativas dispuestas a entregar su creatividad para hacer que el viaje que hará MARC sea lo más bello posible. Dos almas que desde su saber harán que disfrutemos, más, de la escena, de lo mágico del teatro y de lo efímero, y paradójicamente, infinito en nuestro recuerdo, que es y que es a lo que aspira, una puesta en escena.

MARC necesita un espacio para deambular, para situar su relato y para que os situéis en su relato. Clara, torrente creativo, empezó a pensar en ese espacio, en el lugar de encuentro y de comienzo de viaje, porque MARC viajará para contar y, para ser escuchado, y desde ese camino que empezó, siendo incierto, empieza ahora a dibujarse con trazo fuerte el espacio…

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Clara ha ideado algo mágico, sólo necesitábamos un pequeño empujoncito… y es aquí donde aparece ESMERALDA DÍAZ RODRIGUEZ (Pinchando en su nombre podrás ver su maravilloso trabajo) Gran escenógrafa, y espero que poco a poco gran amiga… Esmeralda no dudó en tomar un café conmigo y charlar largo y tendido de teatro, de escenografía, de este proyecto y otros proyectos, y de vida, de mucha vida… En pocos minutos estaba alimentando la idea de Clara y apoyándola con tanta vehemencia como respeto. Gracias, querida Esmeralda. Con ella contaremos para solucionar los posible problemas técnicos a la hora de crear el espacio de vida para MARC.

 

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y MARC, desnudo como todo personaje, empieza a demandar su ropaje, su escudo, su parapeto… tendrá que desnudar su alma pero busca pellejo que le cubra… y ahí aparece otro gran profesional, este ya, amigo de tiempo, y de apabullante destreza, “imaginancia” y buena voluntad… MARC vestirá su desnudez gracias a las ideas y soluciones de la aguja de  ÍÑIGO SÁDABA (pincha en su nombre y descubre la página de Facebook donde presenta su “Studio” creativo).

A ellos, y a vosotros… gracias, muchas gracias por estar, por sustentar esta ilusión y por acompañarnos en el ya viaje iniciado.