DeTeatro. PROCESOS. Paso 9. Que habla de los baches en el camino y del punto de no retorno.

A veces, algunas veces el “actor” tiene razón… y le gustaría salir corriendo. Deshacer lo andado. Bajar al metro, subir al primer tren que pase, en el último vagón, y dejar que le engulla la oscuridad del túnel … y allí sentirse a salvo. Y allí sentir que igual todo se ha precipitado. Y allí sentir que cada estación te aleja de lo proyectado…y lo proyectado se convierte en irreal y lo que de real tenía desaparece…

A veces, algunas veces,  la cobardía nos pone de frente a nosotros mismos.  El abismo se abre a nuestros pies y el vértigo se apodera de nuestro estómago. Hay ensayos que no son sino el ensayo de otro ensayo…

La cobardía es la madre de la crueldad.

Michel de Montaigne

 

En todo proceso creativo hay un punto, un momento… en que todo parece que se ralentiza, que no abarca, que no desborda… y ayer sucedió. De alguna forma lo estaba esperando porque esta sensación, dentro de la línea de acción creativa,  no me resulta desconocida . Siempre está presente, pero cuando llega duele como la pedrada que, aunque esperada, no sabes desde dónde se lanza. Ayer parecía que MARC no estaba, no quería llegar, y ni quiera se estaba haciendo esperar…sencillamente no miraba desde ningún rincón, no aparecía fisgoneando porque no se dio por invitado…

Todo por culpa de la tiranía del texto. Todo por intentar decir sin dejar que sea el otro el que diga. Estamos en ese punto. Decir por soltar lastre sin saber adónde  se lanza lo dicho. Ayer fue el día de hacer un pulso a lo trabajado en casa…y a veces, algunas veces, sientes que todo ha sido en vano.

Todo proceso tiene su ritmo, y no siempre el ritmo real se corresponde con el ritmo deseado, no siempre lo deseado se corresponde con lo que está por desearse, y entonces, y sólo entonces… decides tirar la toalla…

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Pero, siempre casi siempre, la luz que alumbra el final del túnel nos abofetea, nos zarandea para despertarnos. Lo vivido hasta entonces es mucho más cierto que los baches que aparezcan en el camino. Los baches pueden esquivarse, es más, hay que esquivarlos pero siempre, siempre, tienes que quedarte justo al borde para que sea tu propio equilibrio el que te haga tomar el impulso necesario para salvar ese bache… y el siguiente, porque siempre, siempre, detrás de un bache hay otro… y otro… y bienvenidos sean los que tengan que venir…

 

 

A veces, algunas veces, cuando estás huyendo te detienes, así, en seco, y en ese momento te das cuenta de que estás en el punto de no retorno, y sientes que tu cuerpo tiembla en un movimiento que recuerda al del funambulista …y es allí…donde das el paso… hacia adelante…

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Me bajé en la siguiente estación. Y creo, sólo creo, que Marc estaba en el andén de enfrente. Volvía a la sala de ensayos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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One comment

  1. irun14 · enero 15, 2016

    Uffff, he estado en vilo hasta el final… que alivio que Marc estuviera en el otro andén 🙂

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